Bienestar emocional

Carta a tu yo del futuro tras superar un año difícil

Una sola vela arde en el alféizar de la cocina al atardecer, junto a una taza vacía.

Para un año que solo necesita acabar: anota lo que te sostuvo, pregunta a tu yo del futuro qué se ha aligerado y permítete sentir cansancio.

En este artículo

Hay años que se llevan un trabajo, una persona o la sensación de estar bien de salud. Otros se lo llevan todo a la vez, pero poco a poco, de manera que no puedes señalar el día en que pasó. Cuando cambia el calendario, quizá no tengas ganas de celebrar. Quizá solo quieras que el año se cierre sin hacer ruido.

Esta carta es para ese tipo de año. Deja de lado los propósitos y la parte de agradecer las lecciones aprendidas. Te pide que anotes lo que te ayudó a salir adelante, y que envíes esas palabras a una versión tuya que lleva doce meses más de camino.

Si ahora mismo apenas aguantas, una carta no es lo primero que necesitas. Por favor, busca a alguien de confianza, como un médico o un consejero profesional. Si en algún momento te sientes en peligro, llama hoy mismo al número de emergencias de tu zona o a una línea de atención en crisis. La carta seguirá ahí más adelante.

No es una carta de año nuevo

Las cartas de Nochevieja suelen mirar al futuro con ojos brillantes. Esta no tiene por qué hacerlo. Se escribe en la semana tranquila entre fiestas, o cuando el año por fin te deja sentarte, y su único trabajo es dejar constancia de que llegaste al final.

No tienes que sentir esperanza para escribirla. El cansancio es razón suficiente. La persona que la lea dentro de un año se alegrará de tener un testigo de la peor etapa, alguien que escribió mientras todavía estaba pasando.

Lo que te sostuvo, por escrito

Es curioso lo rápido que se difuminan quienes te ayudaron. Quizá ya te cueste trabajo recordar quién trajo sopa en marzo. Por eso, empieza la carta con una lista de lo que te sostuvo.

Escríbela sin adornos. Incluye:

  • Las personas que estuvieron ahí y lo que hicieron.
  • Las comidas, los paseos y las series que hicieron llevaderas las noches.
  • La canción que ponías en el coche los peores días.
  • Los pequeños alivios que te sorprendieron.
  • Lo que hiciste por ti, por pequeño que fuera.
  • Algo que hiciste por otra persona, incluso en este año.

No importa si la lista es corta. «Mi hermana llamaba todas las noches» es un apunte completo. Dentro de un año recordarás que ella llamó. Quizá no recuerdes que llamaba todas las noches, ni que la de ella era la única llamada que contestaste.

Lo que no tienes que aprender

No le debes a nadie una lección de este año, ni siquiera a ti. No hace falta llamarlo crecimiento, y tampoco necesita tu agradecimiento. Algunas cosas simplemente pasan, y algunas son demasiado pesadas para sacar una moraleja.

Si aparece una lección, anótala. Si no aparece, escribe que todavía tienes cansancio y que aún no lo sabes. Es una frase honesta, y tu yo del futuro la entenderá mejor que cualquier conclusión redonda.

Escribe una línea que te dé permiso para seguir sin fuerzas el año que viene. La recuperación rara vez sigue el calendario, y es más amable esperarlo que prometerte un borrón y cuenta nueva el 1 de enero.

Preguntas para tu yo de dentro de un año

Termina con unas preguntas para quien la lea. Elige las que encajen con tu año:

  • ¿Qué duele menos ahora?
  • ¿Qué haces ya sin darte cuenta?
  • ¿Quién está cerca ahora que antes no estaba?
  • ¿Qué dejaste de hacer que te desgastaba?
  • ¿Qué me dirías esta noche, si pudieras?

Hazlas suaves, como cuando le preguntas a un viejo amigo cómo le va. La persona que la lea ha estado donde estás ahora y ha avanzado unos pasos.

Escribirla cuando no te queden fuerzas

No necesitas una página. Bastan diez minutos y frases cortas. Si una frase completa es demasiado, escribe una lista. Si no salen las palabras, escribe lo primero que veas en la habitación, y luego lo siguiente.

No te preocupes por el orden. Empieza por la lista de quienes te ayudaron si te resulta más fácil, y añade las preguntas al final. Puedes parar cuando quieras y enviar lo que haya. Cinco líneas ya son una carta de verdad.

Escribe sin entrar en los detalles

Las cartas se guardan como texto sin formato, y esta puede contener cosas privadas: un susto de salud, un conflicto familiar, los detalles de una pérdida. Piensa en lo que te parecería bien dejar en un servidor y en tu bandeja de entrada.

Puedes escribir sin entrar en los detalles. «El mes del hospital» te basta, y así las personas de tu historia quedan fuera del registro. Las noticias de salud y las discusiones de los demás son suyas, así que dales una frase, no un párrafo. Usa una dirección de correo electrónico que nadie más abra.

Un día tranquilo, dentro de un año

Un año es la distancia natural, lo bastante largo para que las cosas cambien de forma. Elige una fecha cerca del final del año que viene, o el aniversario del día en que escribiste. Te enviaremos la carta por correo electrónico ese día, entre las 8:00 y el mediodía, en tu zona horaria.

Una vez guardada, la carta no se puede editar ni cancelar, así que léela una última vez antes de guardarla: quedará tal como la escribiste. Copia el texto en algún sitio si quieres tener tu propio registro. Como la enviamos por la mañana, piensa en dónde estarás cuando llegue. Un sábado o un día libre es más amable que un día laborable con una reunión a las nueve.

Leerla el año que viene

Léela despacio. Si lloras, sigue leyendo. Si no sientes nada, termina la carta de todos modos y fíjate en qué línea estuvo a punto de conmoverte. Fíjate en lo que tu yo de entonces logró decir, y en lo que puedes decir ahora que antes no podías.

Si parte del dolor sigue ahí, no lo tomes como un fracaso. Un año no es una fecha límite para sentirse mejor. Escribe una respuesta, o una carta nueva, a la persona en que te convertirás el año que viene. Si te ayuda, conviértela en una carta anual.

Un ejemplo de carta

Hola, yo del futuro,

Es la última semana del año y escribo de pie junto a la encimera de la cocina, porque no como en la mesa desde marzo. Lo que me ayudó a salir adelante: mi hermana llamándome todas las noches, la vecina que dejaba sopa en el escalón y una canción sonando en bucle en el coche. Todavía no tengo ninguna lección. Tengo mucho cansancio y me gustaría tener permiso para seguir así. ¿Vuelves a comer en la mesa? ¿Ha vuelto alguien a sentarse a la mesa contigo?

[tu nombre]

Escribe tu carta ahora

Haz una lista de las personas y de las pequeñas cosas que te sostuvieron este año. Añade una línea que te dé permiso para sentir cansancio, y dos preguntas para la persona de dentro de un año. Después, elige la fecha y envía la carta.

Escribe tu carta

Escribe una carta a tu yo del futuro, elige el día en que debe llegar y empieza hoy mismo.

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