Terminar un libro es un momento extrañamente silencioso. No suena ninguna campana ni llega nadie con flores. Escribes la última frase, guardas el archivo y te recuestas en la silla. Muchas veces lo celebras a solas, o no lo celebras, y a la mañana siguiente la ropa sucia sigue esperando.
Si estás en mitad de un proyecto largo, puedes preparar desde ahora un final mejor. Escribe hoy una carta para la persona que escribirá esa última línea y elige el día en que le llegará por correo electrónico. Estará esperando, con tu propia voz.
Por qué conviene tener una carta esperando
En la mitad del camino, los proyectos largos son solitarios. La emoción de la idea ya se ha esfumado, el final no se ve y cada capítulo parece peor que el anterior. Ahí es donde muchos borradores se estancan.
Una carta de la persona que eras al principio hace dos cosas. Le recuerda a tu yo de más adelante por qué esta historia te eligió. Y le da a la meta un testigo, alguien que sabía lo que costaría.
Desde hace tiempo, quienes escriben usan los retos de noviembre, de un mes de duración, para obligarse a terminar, y muchos grupos de escritura siguen organizando los suyos. Tanto si te lanzas a escribir 50 000 palabras en treinta días como si avanzas poco a poco con un libro durante cinco años, la idea es la misma.
Qué poner en la carta
Puedes escribirla al principio o en el pantano del capítulo tres. Cualquiera de las dos opciones sirve. Estas son algunas cosas que puedes incluir:
- Por qué esta historia y por qué tú.
- Qué lees o escuchas mientras escribes la historia.
- La escena que más miedo te da escribir.
- A quién le contaste la idea y qué respondió.
- Un personaje que ya quieres mucho.
- Cómo esperas que se sienta la última página.
Cuantos más detalles concretos, mejor. Nombra la cafetería donde escribes los sábados. Di qué guarda el personaje principal en el bolsillo del abrigo. Estas cosas harán sonreír a tu yo del futuro, porque anclan el borrador a una semana real de tu vida.
Escribe la confesión del capítulo del pantano
Si escribes desde la mitad, pon la duda en la carta. Di que la mitad es un desastre, que has dejado de creer en el final y que no sabes del todo por qué empezaste. Ponle fecha.
Cuando termines y leas la confesión, puede que veas que la duda formaba parte del trabajo, y no un veredicto sobre el libro. Eso cuesta creerlo mientras estás dentro, y es fácil olvidarlo después.
Las preguntas para el día en que escribas «Fin»
La carta debe plantearle a tu yo del futuro algunas preguntas que solo esa persona puede responder. Prueba con estas:
- ¿Qué resultó ser el final?
- ¿Se parece en algo al que tenía pensado?
- ¿Qué personaje te sorprendió?
- ¿A quién le contaste primero que estaba terminado?
- ¿Qué quieres hacer ahora con el borrador?
- ¿Qué te enseñó la mitad del libro?
El primer borrador no es el final del trabajo, y quizá quieras dejar una nota sobre qué hacer después, por ejemplo descansar un mes antes de volver a leerlo.
Qué no escribir
No prometas que el borrador será bueno. Un primer borrador tiene una sola tarea: existir. Si la carta dice «Sé que va a ser brillante», tu yo del futuro puede sentir que ha fallado una prueba.
No incluyas plazos que no puedas cumplir. Y procura que la carta sea lo bastante corta como para leerla de un tirón, más o menos una página. Es una postal desde el inicio del camino, no un plan.
Un límite práctico: la carta es una carta, no el libro. El formulario de escritura admite hasta 30 000 caracteres, que de sobra alcanzan para tus razones y se quedan muy cortos para tus capítulos.
Elige una fecha con la que puedas vivir
La pregunta difícil es cuándo enviarla. Si eliges una fecha demasiado cercana, la carta llegará antes de que termines y sus preguntas quedarán sin respuesta. Si eliges una muy lejana, es posible que el final ya haya quedado atrás desde hace tiempo.
Mira tu ritmo con honestidad. Si en un año has escrito 20 000 palabras, no pongas una fecha a tres meses vista. Puedes elegir cualquier fecha, hasta dentro de 20 años, y una fecha algo más lejana de la que te gustaría suele ser la más realista.
Te enviaremos la carta por correo electrónico el día que elijas, entre las 8:00 y el mediodía, en tu zona horaria. Una vez guardada, la carta no se puede editar ni cancelar, así que escríbela tal como estás hoy, con tus dudas incluidas. Si quieres tu propia copia, pega el texto en un documento, porque al escribir la carta no se envía nada por correo.
Si la carta llega primero
Es el caso más probable, porque los proyectos largos casi siempre tardan más de lo previsto. Entonces la carta se convierte en otra cosa: una nota del principio que llega a mitad de camino. Lee dos veces la parte de la confesión. Responde las preguntas que puedas y deja abiertas las demás.
Después, escribe una carta nueva para una fecha más adelante, usando lo que ya sabes sobre tu ritmo. La segunda carta suele ser la más honesta.
Si terminas antes de que llegue la carta
Puede pasar. Cierras el borrador en marzo y la carta está programada para junio. Aun así, puedes tomar el día en que llegue como un hito: léela, responde sus preguntas y escribe una respuesta corta.
También puedes escribir una segunda carta el día que termines, dirigida a la persona que empezará la primera revisión. Todos los correos con cartas incluyen un enlace para darte de baja. Si lo usas, se detienen todas las cartas que aún estén programadas para esa dirección, así que ten cuidado con ese enlace si tienes más de una carta esperando.
También sirve para otros proyectos largos
Nada de esto es solo para novelas. Una tesis, un guion, unas memorias, un álbum, una colcha o un proyecto de software tienen el mismo final silencioso.
Si el proyecto tiene más de una etapa, escribe una carta para cada una. Una carta corta para el primer borrador completo y otra para la versión final pueden convertir un tramo largo y solitario en una serie de pequeños hitos.
Una carta desde el capítulo tres
Hola, yo del futuro,
Escribo esto en mi descanso durante un turno de noche, en el capítulo tres, con la certeza de que el libro es un desastre. Le puse a la enfermera de la historia el nombre de mi compañera de trabajo y todavía no se lo he contado. Me da miedo la escena del hospital del capítulo nueve. Si ya llegaste al final, ¿la enfermera conservó su nombre? ¿A quién le contaste primero? Si no llegaste, el capítulo nueve sigue ahí, y es más pequeño de lo que parece desde aquí. Sea como sea el borrador, me enorgullece que exista.
[tu nombre]
Escribe tu carta ahora
Dedica veinte minutos hoy, estés donde estés en el proyecto. Escribe sobre por qué esta historia te eligió, la escena que temes y una pregunta para la persona que termine. Elige una fecha en la que creas y programa el envío.