Recibir una carta de tu yo del pasado puede resultar extraño, aunque la hayas escrito tú. Te la enviaremos por correo electrónico el día que elegiste, entre las 8:00 y el mediodía en tu zona horaria, así que puede sorprenderte en medio de una tarea cualquiera. Léela una vez, anota lo que ha cambiado y responde con una carta nueva que tenga su propia fecha.
El correo llega, y ese es el momento de bajar el ritmo
El asunto del correo es el nombre del servicio y la fecha en que escribiste la carta, y el correo contiene tu carta como texto plano. Debajo de la carta hay un pie de página con un enlace para darte de baja, y ese enlace es lo único con lo que hay que tener cuidado. Al hacer clic en él se abre una página que te pide confirmarlo, pero algunos programas de correo también tienen su propio botón para darte de baja, que funciona con un solo toque. En cualquiera de los dos casos, todas las cartas a esa dirección dejan de llegar, incluidas las que tengas programadas, y eso no se puede deshacer en el sitio.
Si esperabas una carta y no ha llegado por la tarde, revisa el spam y las demás carpetas, y busca «Future Self» en tu correo. Si la dirección a la que escribiste se ha cerrado, la carta no se puede reenviar, y eso es una razón más para guardar tu propia copia.
Así que, antes que nada, mantén tu atención en la carta, no en el pie de página. Abre el correo en un lugar tranquilo, si puedes, y date unos minutos. No necesitas responder de inmediato. La carta lleva años esperando, así que puede esperar lo que dura una taza de té.
Vuelve a leerla antes de reaccionar
Lee la carta una vez, de principio a fin, sin responder todavía. Tu primera reacción puede ser una oleada de sentimientos sobre la persona que eras. Déjala llegar, y no discutas con ella todavía.
En esa primera lectura, fíjate en qué frases te sorprenden. Fíjate también en cuáles escribirías de otra manera ahora, y en cuáles siguen pareciéndote verdaderas. Esos dos grupos guiarán el resto de la rutina.
Puede que descubras que el tono es más esperanzado, o más ansioso, de lo que recordabas al escribirla. Vale la pena anotar ambas cosas.
Si la carta hace una pregunta, por ahora puedes responderla mentalmente. La respuesta pertenece a tu carta nueva, y no a una respuesta al correo.
Si la carta trae algo doloroso, haz una pausa y déjalo estar. Puedes volver a ello mañana, y un médico o un consejero puede ayudarte si el sentimiento persiste.
Fíjate en lo que ha cambiado y en lo que no
Haz dos listas cortas en una hoja: dos cosas que han cambiado desde que escribiste la carta, y dos que no han cambiado, con una frase para cada una. Los cambios pueden ser grandes, como una casa nueva o un nuevo empleo, o pequeños, como un hábito que dejaste. Lo que no ha cambiado suele ser lo más útil de observar, porque muestra lo que has conservado. Añade una línea sobre cómo te hace sentir la diferencia.
Trata las dos listas por igual. Un cambio no tiene que ser una mejora, y algo que se mantiene igual no tiene que ser un fracaso. Escribe lo que es verdad, con las palabras que usarías hoy.
Algunos cambios te resultarán incómodos. Es normal. Escribe una frase sobre cómo te hace sentir el cambio, en lugar de intentar zanjarlo en una sola tarde, y deja que el sentimiento quede en la hoja mientras sigues con tu día.
Respóndela con una carta nueva
No puedes escribirle a la persona que escribió la carta: vive en el pasado. Puedes responderle con una carta nueva, dirigida a la persona en la que te convertirás después. No respondas al correo, porque el correo es una entrega, no una conversación que el servicio vaya a mantener por ti. Empieza con la fecha de la carta antigua, di lo que has notado y responde a una de sus preguntas. Después hazte una pregunta propia.
Elige una fecha nueva y escribe como lo harías normalmente. Ese día te enviaremos la carta nueva por correo electrónico, entre las 8:00 y el mediodía en tu zona horaria. Al escribir, el sitio no envía nada, así que guarda tu propia copia, con su fecha.
Leer palabras de una versión más joven y más ansiosa de ti puede despertar sentimientos encontrados, así que deja pasar la primera oleada antes de escribir. Si además quieres decirle algo a la persona que eras, escríbelo en un cuaderno; el servicio solo envía cartas hacia el futuro.
Guarda juntas la carta antigua y la nueva
Guarda las dos cartas en un mismo lugar, con las fechas escritas al principio de cada una. Con los años, pares como estos se convierten en un registro de cómo has cambiado, y de lo rápido que ocurre. Una carpeta, un cuaderno o una nota compartida sirven, siempre que puedas volver a dar con ellas.
Guarda también el correo, además de tu propia copia del texto. Tu copia guarda las palabras, y el correo guarda la fecha en que llegó. Guarda las dos cosas junto a la carta nueva, para que el conjunto quede completo.
El servicio no avisa a quien escribió la carta cuando no se puede enviar. La copia que guardas tú es el único registro que controlas por completo, así que conviértela en el registro principal, no en una copia de respaldo. El sitio tampoco envía ningún recordatorio ese día, así que apunta la fecha de envío en tu calendario.
Ejemplo de carta de respuesta
Este ejemplo empieza con la fecha de la carta antigua y dice qué ha cambiado. Termina con una pregunta para quien lo lee.
Hola, [nombre],
Recibí la carta que escribí el [fecha] un lunes lluvioso, y la leí dos veces antes de preparar el té. Preguntaba por el trabajo que me inquietaba. Sí cambié de trabajo, y el primer año fue más difícil de lo que sugería la carta.
Dos cosas han cambiado: ahora voy al trabajo a pie, y tengo un jardín pequeño. Dos cosas no han cambiado: sigo escribiendo por las mañanas, y sigo preocupándome por el dinero en las noches tranquilas.
Cuando te llegue esta, dime: ¿seguiste caminando al trabajo?
[tu nombre]
Escribe tu carta ahora
Si hoy te llegara una carta, léela una vez, haz las dos listas cortas y respóndela con una carta nueva que tenga su propia fecha. Si todavía esperas la primera, escribe una ahora y nombra dos cosas que esperas que cambien, para que tu respuesta tenga algo a lo que responder.