Es fácil pasar una hora con las palabras de una carta y diez segundos con la fecha. El campo de la fecha parece un trámite, pero decide con qué coincidirá tu carta: una fiesta de cumpleaños, una reunión del lunes o una tarde tranquila.
Si quieres una respuesta rápida primero:
- Una primera carta: un año.
- Una revisión de un plan o de un hábito: de tres a seis meses.
- Una decisión importante: poco después de los primeros resultados reales, a menudo de seis a doce meses.
- Una cápsula del tiempo: cinco años o más.
- Algo delicado: un día sin nada más en el calendario.
El resto de esta página trata de elegir con más cuidado que eso.
La fecha forma parte del mensaje
Piensa en la fecha como en una frase de tu carta que no tienes que escribir. Una carta que llega el día de tu cumpleaños dice «Aquí tienes un repaso del año». Una que llega un miércoles corriente de marzo dice «Pensé en ti en un día en el que no pasa nada». Ninguna es mejor. Simplemente, cada una tiene una función distinta.
Así que, antes de elegir, responde a una pregunta: ¿qué quieres que haga esta carta la mañana en que llegue? ¿Animarte, revisar un plan, marcar un cambio o hacerte reír de cómo eras? La respuesta te lleva a la fecha.
Fechas señaladas
Los cumpleaños, el primer día del mes, el primer lunes de una nueva estación y el inicio de un año nuevo son fechas señaladas. Ya se sienten como comienzos.
Hay investigaciones detrás de esa sensación. En 2014, Hengchen Dai y dos colegas encontraron, en tres conjuntos de registros reales, que las búsquedas en Google de «dieta», las visitas al gimnasio y los compromisos con objetivos aumentaron después de hitos temporales como el comienzo de una semana, de un mes, de un año o de un cumpleaños. El estudio no promete que una fecha señalada cambie tu vida, pero sí sugiere que es más probable que la gente empiece algo justo después de estas fechas.
Las fechas señaladas van bien con cartas sobre planes, hábitos y rumbo. El inconveniente es que pueden saturarse. Una mañana de cumpleaños puede estar llena de mensajes y planes, y tu carta quizá se lea deprisa, si es que se lee.
Fechas contadas desde hoy
Una fecha contada desde hoy se elige según cuánto tiempo falte. Exactamente un año después de una decisión. Seis meses después de una mudanza. Tres meses después de empezar algo nuevo. La fecha no significa nada para nadie más, pero te da una vara de medir.
Estas fechas funcionan bien para hacer seguimientos. Escribes lo que esperas, lo que te preocupa y lo que deseas, y la carta llega en el momento en que parte de eso ya se puede comprobar.
Días corrientes
Un día corriente es uno que nadie más ha señalado: un martes a mediados de noviembre, un domingo tranquilo de febrero. Suelen ser los días más fáciles para leer una carta. No hay fiesta, ni presión, ni la sensación de que el día tenga que significar algo.
Si tu carta es delicada, o trata de algo que cuesta decir en voz alta, un día corriente puede servirle mejor que una fecha señalada. También puedes elegir un día corriente para una cápsula del tiempo, porque te dirá cómo era un día normal.
Comprobaciones prácticas antes de elegir
Repásalas rápidamente.
- ¿Podrás leer un correo esa mañana?
- ¿La dirección que has escrito es una que esperas seguir teniendo entonces?
- ¿Está la mañana libre: sin trenes a primera hora, citas ni personas a las que recoger?
- ¿Quieres un día laborable, cuando revisas tu bandeja de entrada, o un fin de semana, cuando tienes tiempo?
- ¿Estás en la zona horaria en la que estarás entonces?
Sobre la hora: te enviaremos la carta por correo electrónico entre las 8:00 y el mediodía, en la zona horaria que indica tu navegador al escribir, así que, si piensas mudarte, piensa en dónde vas a estar. Y como la hora de envío cae en algún punto de ese intervalo, no cuentes con ella para una carta que tiene que leerse antes de una cita a las 9:00. Envía esa carta el día anterior.
Fechas lejanas
Cuanto mayor sea la distancia, más importa el lado práctico. En diez o veinte años, las direcciones de correo electrónico cambian, los proveedores cierran las cuentas y los teléfonos se sustituyen. Si eliges una fecha lejana, usa una dirección que hayas tenido durante mucho tiempo, y anota en otro lugar, en una nota o en un cajón, que viene en camino una carta y a qué dirección se enviará.
Una fecha lejana también cambia el tono. Escribes a alguien que quizá tenga otro trabajo, otros amigos y otra casa, así que dale contexto y algunos detalles del mundo que te rodea.
Opciones rápidas y el calendario
El formulario para escribir la carta ofrece opciones rápidas, desde un día hasta tres años: un día, una semana, un mes, tres meses, seis meses, un año, dos años y tres años. Se cuentan a partir de hoy en tu zona horaria. Para algo más largo, o para una fecha señalada que cae en un día concreto, usa el calendario. Puedes elegir cualquier fecha desde mañana hasta dentro de 20 años.
No se admiten ni hoy ni fechas pasadas, así que mañana es la primera fecha que puedes elegir. Una vez guardada la carta, no se puede editar ni cancelar, y no hay recordatorios, así que asegúrate de la fecha y guarda una copia del texto si la quieres.
Una regla en una línea
Termina esta frase antes de elegir: «Quiero que esta carta llegue en [fecha] porque…» Por ejemplo: «Quiero que esta carta llegue el primer lunes de primavera porque ya tendré ganas de empezar algo.» Si puedes terminar la frase, ya tienes tu fecha. Si no puedes, prueba con otra.
Aquí tienes un pequeño ejercicio. Escribe en una línea para qué sirve tu carta, luego anota tres fechas posibles y tacha las dos que menos encajan con esa función.
Un ejemplo de carta para un día corriente
Hola, yo del futuro,
Elegí un jueves corriente de noviembre a propósito. Ni cumpleaños, ni día festivo, nadie espera nada de ti. Quería que leyeras esto en un día que sea solo un día. Así que aquí va lo que me cuesta decir en voz alta: me enorgullece haber vuelto al coro después de un año fuera, aunque la primera noche lloré en el coche. Si lees esto antes de empezar la jornada, léelo otra vez esta noche. No hay prisa. Por eso elegí hoy.
[tu nombre]
Escribe tu carta ahora
Escribe en una línea para qué sirve tu carta, anota tres fechas posibles y quédate con la que mejor cumpla esa función. Explica por qué ese día, aunque sea solo para ti. Luego escribe la carta y revisa la fecha una vez más antes de guardarla, porque después no se puede cambiar.