Metas y hábitos

Todo tarda más: la carta sobre la falacia de la planificación

Una pared a medio pintar, con un rodillo apoyado sobre una lata de pintura abierta encima de una lona.

Escribe tus estimaciones, probablemente demasiado optimistas, en una carta con fecha, para que quien seas tras el plazo las compare con lo que pasó.

En este artículo

Dijiste que la cocina tardaría dos fines de semana. Tardó seis. Dijiste que el informe estaría listo para el viernes, y estuvo listo el miércoles siguiente. Ya te ha pasado antes, y seguramente dijiste algo parecido la vez anterior.

Ese patrón tiene nombre: la falacia de la planificación, que Daniel Kahneman y Amos Tversky introdujeron en 1979 y que se ha estudiado durante décadas desde entonces. Este artículo explica lo que encontraron los investigadores y propone un uso práctico para una carta: registrar tu estimación en una fecha y dejar que tu yo del futuro la califique.

Lo que encontró la investigación

En 1994, Roger Buehler, Dale Griffin y Michael Ross publicaron «Exploring the “planning fallacy”: Why people underestimate their task completion times» en el Journal of Personality and Social Psychology. En cinco estudios, las predicciones de las personas sobre sus propias tareas académicas y cotidianas fueron demasiado optimistas. Cuando pensaban en voz alta, imaginaban cómo iría la tarea y, sobre todo, ignoraban cómo habían salido tareas parecidas antes. Atribuían sus fallos pasados a causas externas, temporales y puntuales, así que esos fallos nunca parecían contar.

Dos de esos resultados son especialmente útiles. Cuando a las personas se les pidió que relacionaran experiencias pasadas relevantes con la nueva predicción, el sesgo optimista desapareció. Y quienes predecían las tareas de otros estimaban tiempos más largos y se apoyaban más en la experiencia pasada.

En ese último resultado se esconde un truco práctico: antes de guardar la carta, pregunta a alguien que conozca tus hábitos cuánto cree que tardará el proyecto, y escribe su estimación junto a la tuya. Es probable que la suya sea más larga. La carta te dirá quién acertó.

Por qué la lección nunca se queda

Saber cómo se llama no parece hacer que el patrón desaparezca. En parte, la razón es que, cuando llega el resultado, muchas veces ya no recuerdas con exactitud lo que predijiste. Recuerdas el plan, pero no la cifra que dijiste en voz alta. Así, el fallo parece mala suerte, y la lección se desvanece.

Una carta resuelve el problema de la memoria. Si anotas la estimación el día en que la haces, y te llega después del plazo, puedes comparar la previsión con lo que pasó. No puedes ajustarla en silencio, porque la carta no se puede editar una vez guardada.

Estimaciones que se pueden comprobar

Las estimaciones vagas no se pueden calificar. «Pronto» y «unas semanas» no le sirven de nada a tu yo del futuro. Procura poner fechas, no adverbios. Para cada etapa de tu proyecto, escribe el nombre de la etapa y una fecha del calendario.

Por ejemplo, en una reforma:

  • Pintura terminada para el 14 de marzo.
  • Encimeras nuevas instaladas a finales de abril.
  • Cocina utilizable el 15 de junio.

Después añade una línea honesta sobre lo que suele salir mal. «Las entregas se retrasan.» «Se me acaba la energía las tardes de entre semana.» «Subestimo el tiempo de limpieza al final.» Ahí es donde la investigación te da una pista: el optimismo desapareció cuando las personas relacionaron sus predicciones con experiencias pasadas relevantes.

Escribe cuánto tardó de verdad el último

Escribe una frase sobre el último proyecto parecido y cuánto tardó de verdad. «El baño iba a tardar un mes y tardó cuatro.» Pon esa cifra junto a tu nueva estimación y fíjate en lo que sientes al verlas juntas.

No tienes que ajustar la fecha de inmediato. A veces la nueva estimación será más larga, y otras veces creerás sinceramente que esta vez es distinta. Pero la carta registrará las dos cosas, y después verás cuál de ellas acertó.

El ejercicio

Elige un proyecto que no hayas terminado, algo con varias etapas y con un plazo que te importe. La carta contiene cinco cosas breves: las etapas con fechas, la línea sobre lo que suele salir mal, cuánto tardó de verdad el último proyecto parecido, la estimación de otra persona y una línea en la que te perdonas de antemano si las fechas se retrasan. La escribes para aprender de la diferencia, así que sé amable contigo desde ahora.

Elige una fecha de envío poco después del plazo final, quizá una o dos semanas más tarde. Te enviaremos la carta ese día, entre las 8:00 y el mediodía en tu zona horaria, y para entonces sabrás cómo salió.

Cómo leerla cuando llegue

Lee primero las fechas y luego compáralas con el calendario. ¿Qué etapa se retrasó, y cuánto? ¿Era la etapa que te preocupaba, o fue otra?

Resiste la tentación de convertir el resultado en un veredicto. Una fecha que no se cumplió es un dato. La pregunta útil es por qué: ¿la tarea era más grande de lo que pensabas, pasó algo fuera de tu control, o la estimación se basaba en el escenario más favorable? Escribe tu respuesta debajo de la carta, en tu copia, y úsala la próxima vez que planifiques algo.

Los límites

Esto no es un método para planes perfectos. Nada en la investigación promete que escribir las estimaciones vaya a hacerlas más precisas, y una carta no hará que un proyecto avance más rápido. Te da un registro del que aprender.

Tampoco es un consejo sobre cómo organizar el tiempo de otras personas. Si tu plan incluye un equipo, un contratista o un empleador, esas personas tendrán sus propias estimaciones, y es posible que tengas que trabajar con ellas directamente.

Un ejemplo de carta

Hola, yo del futuro,

Este es mi plan de reforma. Pintura para el 14 de marzo, encimeras a finales de abril, una cocina lista para usar el 15 de junio. [nombre de tu pareja] dice que en agosto. La última vez, el baño iba a tardar un mes y tardó cuatro, sobre todo por esperar los azulejos, así que me preocupan las encimeras. Si las fechas se retrasan, me perdono. Solo me gustaría saber cuál se retrasó primero y si lo vi venir. Y cuéntame quién acertó más, yo o [nombre de tu pareja].

[tu nombre]

Escribe tu carta ahora

Elige un proyecto que aún no hayas terminado y divídelo en tres etapas. Escribe una fecha para cada una, una línea sobre lo que suele salir mal, cuánto tardó el último proyecto parecido y la estimación de otra persona. Fija la fecha de envío una semana después de tu plazo final y guarda la carta.

Escribe tu carta

Escribe una carta a tu yo del futuro, elige el día en que debe llegar y empieza hoy mismo.

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